El ballet clásico, una disciplina que durante siglos se ha definido por la rigurosidad técnica y la tradición, está viviendo una transformación fascinante en Jalisco. La forma en que consumimos las artes escénicas ha cambiado; el espectador ya no solo busca ser un observador pasivo, sino que aspira a ser parte de la narrativa.
Bajo esta premisa, VanFer Company presenta su nueva apuesta: “Érase una vez en puntas”. Pero, ¿qué implica realmente llevar un montaje de esta envergadura a un escenario moderno como el de PALCCO?
Más allá de presentar un fragmento de una obra famosa, la directora Vania Fernández ha optado por un camino creativo más ambicioso: ofrecer dos pilares de la literatura universal, La Bella Durmiente y Cenicienta, en una misma función. Lograr esta propuesta en una sola puesta en escena no es una tarea menor, ya que requiere una coherencia artística que una ambos universos bajo una misma visión estética y técnica.
Este esfuerzo de producción destaca no solo por la ejecución del talento local, sino por la intención de revitalizar cuentos clásicos para una audiencia contemporánea que demanda dinamismo, sin sacrificar la elegancia inherente al ballet.
La tecnología como puente emocional
El verdadero “detrás de cámaras” de “Érase una vez en puntas” reside en el uso de la tecnología. La elección de la Sala Consuelo Velázquez en PALCCO no es casual; el espacio se convierte en un lienzo para proyecciones inmersivas que acompañan la coreografía.
La tecnología aquí no sustituye a la danza, sino que la envuelve. El objetivo es crear una atmósfera sensorial donde el espectador pueda perderse en la historia. Se busca que la luz, el video y el movimiento corporal dialoguen entre sí, logrando que el público sienta la magia de los cuentos de hadas desde una perspectiva que las versiones tradicionales simplemente no podían ofrecer.Un compromiso con el talento local
Proyectos como este reflejan una tendencia creciente en nuestra escena cultural: la consolidación de compañías locales que compiten en calidad y visión con producciones internacionales. El trabajo de VanFer Company no se limita a un evento aislado, sino que es un síntoma de una comunidad artística en Jalisco que apuesta por la innovación, el riesgo creativo y la búsqueda de nuevas audiencias.
“Érase una vez en puntas” es, en esencia, un ejercicio de reinvención. Nos recuerda que, aunque las historias sean las mismas que hemos escuchado siempre, la manera en que las contamos y las experimentamos tiene el poder de seguir sorprendiéndonos.




